El 29 de mayo de 1892 nació Alfonsina Storni. Aunque su historia terminó en el mar, su voz nació en las ciudades. Y fue en Buenos Aires donde esa voz se hizo literatura, batalla y refugio.
En tiempos donde las mujeres apenas escribían en público, ella escribió con rabia, con ternura, con la conciencia de quien sabe que su cuerpo también es un campo político. Publicó poemas, columnas, obras de teatro. Fue profesora, madre, feminista sin etiqueta, una adelantada que no pidió permiso para ocupar la palabra.
Su muerte, en 1938, fue trágica y poética: se internó en el mar de Mar del Plata, enferma y agotada. Pero lo que dejó no se hundió con ella. Su poesía sigue viva, en escuelas, en canciones, en cada adolescente que descubre sus versos y entiende —por fin— lo que es escribir desde el margen sin pedir perdón.
