Entre las casi 100 postulaciones que recibió Plateada para su cuarta edición hay una galería de Tornquist, otra de General Villegas y una de Coronel Suárez. Tres nombres que no aparecen en ningún mapa del arte argentino conocido. Y esa es exactamente la razón de ser de la feria.
Plateada nació en 2021 de una pregunta concreta: ¿qué pasa en el campo del arte bonaerense fuera de La Plata y de CABA? Y la respuesta fue —y sigue siendo— que pasa bastante, pero que la distancia entre esos proyectos y los espacios de exhibición y el mercado es enorme. No por falta de calidad sino por falta de conexión: no sabían cómo postularse a ferias, cómo presentar un proyecto, cómo entrar al sistema.
La feria funciona, entonces, en dos registros simultáneos. Uno es el de la exhibición y la venta, como cualquier feria de arte. El otro es el de la formación: este año incorporó como requisito de postulación una memoria conceptual —renders, texto curatorial, descripción del proyecto— en un formato similar al de ferias como ArteBA o UNTITLED. El ejercicio, explicó la curadora Virginia Martin, "obliga a ordenar una idea curatorial y traducirla a un lenguaje profesional que luego puede servir para otros premios, salones o convocatorias". Equivocarse acá no implica quedar afuera del sistema. Es parte del proceso.
La cuarta edición —39 galerías y proyectos, casi 100 postulaciones, récord en ambos casos— se instala en el hall principal y las plazas secas del Teatro Argentino de La Plata. El cambio de sala no es solo logístico: sacar la feria del subsuelo y llevarla al hall conecta la muestra con la ciudad, con el pasante casual, con quien no venía específicamente a ver arte. La feria se vuelve porosa.
El 28, 29 y 30 de agosto. Entrada libre y gratuita, de 13 a 19 h.






