En el subsuelo del MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415, Palermo) hay siete estampas en blanco, negro y gris donde casi nadie tiene boca. Los personajes miran de frente, con ojos enormes, pero no hablan. Son obras de Belkis Ayón (La Habana, 1967–1999), la artista cubana que convirtió un mito secreto en uno de los lenguajes visuales más potentes del grabado latinoamericano. Belkis Ayón. Mito y desobediencia es la primera muestra dedicada a su obra en la Argentina y se puede ver hasta el 12 de octubre de 2026.
Quién fue Belkis Ayón
Belkis Ayón nació en La Habana en 1967 y murió en 1999, a los 32 años. En su corta vida se formó en la Academia San Alejandro y en el Instituto Superior de Arte y desarrolló una obra tan personal que hoy es imposible de confundir. Trabajó casi exclusivamente el grabado, en gran formato y en una paleta de blancos, negros y grises, y llegó a representar a Cuba en la Bienal de La Habana antes de cumplir los treinta. Su reconocimiento internacional creció sobre todo después de su muerte, cuando su obra empezó a circular por museos de todo el mundo.
El mito Abakuá y la figura de Sikán
Toda la obra de Ayón gira alrededor de un mismo relato: el mito fundador de la sociedad Abakuá, una hermandad secreta y exclusivamente masculina que llegó a Cuba en el siglo XIX con la trata de esclavos, desde la región de Calabar, en la actual Nigeria.
En el centro de ese mito hay una mujer: Sikán, que descubre un secreto sagrado y, por revelarlo, es condenada y sacrificada. Ayón hizo algo tan simple como radical: puso a esa mujer en el centro de la escena. Se identificó con ella, la dibujó una y otra vez y usó su historia para interrogar el orden patriarcal de la cofradía —y, por extensión, cualquier estructura que silencia a quien no pertenece. De ahí el subtítulo de la muestra: mito y desobediencia.
Los personajes sin boca no son un detalle estético: son la imagen misma del silencio impuesto. Cuentan sin poder hablar.
La colografía: una técnica hecha de collage
Ayón no pintaba: imprimía. Y lo hacía con una técnica poco habitual, la colografía. En lugar de tallar una plancha, se arma una matriz pegando materiales de distinta textura —papeles, cartones, recortes, superficies rugosas— como si fuera un collage. Al entintar esa matriz e imprimirla, cada material deja su huella: relieves, grises, brillos y opacidades imposibles de lograr de otra manera.
Con esa técnica, y renunciando por completo al color, Ayón construyó un mundo de pieles texturadas y atmósferas densas. Es una obra hecha de matices dentro de una paleta mínima, y ver los originales de cerca —el relieve, el grano— es una experiencia distinta a cualquier reproducción.
Qué se ve en el MALBA
La muestra reúne siete obras de la Colección MALBA–Costantini, realizadas entre 1991 y 1998, el período en que Ayón consolidó su lenguaje. La curaduría es de María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas, y ocupa el piso -1 del museo.
Es una muestra concentrada, no una gran retrospectiva: siete estampas para entrar de lleno en un universo. Precisamente por eso funciona bien como visita corta o como complemento del resto de la programación del MALBA, que este año celebra su 25° aniversario.
Cómo visitarla
Belkis Ayón. Mito y desobediencia está en el MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415, Palermo), piso -1, hasta el 12 de octubre de 2026. El museo abre de jueves a lunes de 12 a 20 h y los miércoles de 11 a 20 h; los martes cierra. Los miércoles hay descuento para residentes en el país. Entradas y precios actualizados en malba.org.ar.






