Galería
Bond Street
La Bond es una trinchera. Acá los graffitis no decoran, testimonian: firmas de bandas que ya no existen, stencils de íconos mutantes.
En los 90, tipos con chaquetas tomaban fernet en un rincón mientras sonaba rock callejero. Hoy, pibes con crestas color ácido compran parches de grupos under. No es nostalgia: es resistencia.



ADN Bond
La Bond no es tienda: es coto de caza. Camperas con cicatrices de cuero, botas que solo calzan en pies sin miedo, remeras de bandas que nunca saldrán en Spotify. En los 90, cinturones con tachas ajustados en bares de mala muerte; hoy, siluetas que se funden con la oscuridad del under.
Forman parte



Tinta & Ruido
La Bond no es galería: es taller. Agujas trazan códigos en pieles que fueron paredes. Discos sin nombre se escuchan desde los pasillos. Aerosoles dibujan héroes sin cara y consignas que nadie leerá. En rincones, plantillas secándose al lado de remeras de bandas que nunca sonarán en la radio. En los 90, tatuajes de tinta barata y cassettes piratas; hoy, arte que no pide permiso: se respira en los tatuajes, se escucha en los parlantes, se mancha en las paredes.